Ir al contenido principal

El superhéroe

Érase un superhéroe que un día se dió cuenta de que volaba.
Cuando estaba en lo más alto, con su capa ondeando al viento y sus brazos extendidos, casi sin querer, miró abajo.
Vio todas esas personas tan pequeñas que parecían hormigas, los árboles que parecían
pelusas de un jersey verde que nunca se puso. Y las fuentes parecían lagos vacíos o océanos secos. 
Bajó lentamente, con cuidado de no golpear su capa con ninguna farola. 
Lo que vio lo desconcertó. 
Había muchas cosas malas: gente que tenía miedo, otros que sonreían sin alegría, otros que habían perdido los motivos. 
En cambio, también había cosas geniales: personas que se querían, otros que bailaban, otros que ayudaban a los demás, familias sin parentesco. 
Y se asustó. 
Pensó: "¿Y cómo voy a saber cuando tengo que salvarlos o no?" ya que las cosas malas formaban parte de ellos. 
Día a día se fue dando cuenta de que no había nada que hacer. Ellos podían reír, podían llorar, podían fingir...
Pero al fin y al cabo el superhéroe era uno de ellos. 
Y aunque podía volar, a veces echaba de menos el suelo. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Tics de Navidad

Barcelona amanecía como cualquier otro día de invierno cualquiera. El cielo se llenaba de tonos rojizos, tonos cálidos que contrastaban con las temperaturas. Los pájaros saltaban de rama a rama, despertando el día poco a poco con sus voces tan admiradas siempre excepto a esas horas intempestivas. Las calles, que siempre estaban llenas de gente, se encontraban vacías, excepto por algún trabajador que empezaba su turno. Y Àxel. Àxel, como cada día de Navidad, había madrugado mucho. Su despertador había sonado a las cinco y media de la mañana. Se había levantado con una sonrisa. Sin encender ninguna luz había atravesado su minúsculo apartamento. Había llegado al pequeño cuarto "de fotógrafo" que decía él. El día de Navidad era un día especialmente bueno para fotografiar el amor. La fotografía era su máxima pasión. Le encantaba ponerse detrás de un objetivo y capturar aquellos pequeños momentos que parecía que nadie más veía. Aquel niño que se reía sin sentido, aquella...
Es el momento de dejarlo. Ya llevas demasiado tiempo así. Acéptalo. Estás solo. Sí, hay gente a tu alrededor, a parte de sonidos, olores. Pero eres tú quien debe cuidar de ti. Quierete como si solo te tuvieras a ti. Porque eres tú quien va a preocuparse por ti. Puedes perderlo todo, pero nunca te librarás de ti mismo. Así que te irá mucho mejor si no te haces rabiar. Escucha a tu corazón y déjate llevar por ti.

Otra vez es Año Nuevo

Otra vez se acerca el final de año.  Y como cada final de año (adoro esta época) me pongo a mirar y remirar todas las cosas que han pasado desde hace un año.  Parece que fue ayer cuando terminó el 2015. Parece que fue ayer cuando escribí mis propósitos para este año.  Y algunos se han cumplido, otros no. Yo no podía llegar a imaginar lo que el mundo me deparaba este año. Toda la gente maravillosa que he conocido, todas esas personas especiales que me han hecho tan feliz. Mis amigos de siempre y para siempre, grocs, amigos de paso, amigos nuevos que llegan espero que para quedarse, mi peli-cúrcuma,  mis niños del esplai, los monis guaposos, mis primos maravillosos, mis papis, mi sista.  Estoy muy orgullosa de mí misma. He conseguido cambiar muchas de esas cosas que no me gustan de mí.  Y lo he hecho porque he querido.  Con mi esfuerzo. Ayer estuve hablando con mi profesora de yoga, (en realidad es profesora de mil cosas, per...