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Mostrando entradas de septiembre, 2010
Esas decisiones no tomadas,
esas que tomaste.
Todo lo que hiciste
y lo que no hiciste.
Lo que quisiste hacer
pero no te lo permitiste.
Aquellos errores cometidos
aquellos no cometidos.
Todas las veces que tu razón
fue más rápida que el corazón
e hizo que tu vida se rompiese
en mil pedazos.
Cuando el corazón fue lo único
y fuiste feliz.
Cuando te dolió.
Cuando pasaste noches en vela
pensando en aquello que hiciste
o en lo que deberías haber hecho.
Cuando no sepas qué hacer,
cuando sepas exactamente qué hacer...
Decide cuando fuiste tú, repítelo
una y otra vez hasta que te quede
grabado.
A lo mejor hubo momentos en
que no fuiste tú mism@, pero
no olvides que tú eres todo
lo que has hecho, lo que no,
lo que harás, lo que no.
Todas y cada una de tus decisiones
y de tus impulsos.

rebelde con causa

Harta de seguir el rollo al mundo.
Sí, paso de tu cara y de tus chorradas,
hace tanto que no hago algo mal
a propósito, que no puedo hacerlo sin que
me tiemblen las piernas.
Y, ¿sabes qué? Que paso de eso.
Se acabó. Y no, no soy rebelde sin causa.
Soy rebelde con causa.
Toda mi vida intentando gustar a todo
el mundo, obedeciendo mientras
agachaba la cabeza.
Tanto, tanto tiempo, que casi creí que
yo era esa persona. Hasta hoy.
Hoy he sabido que me han comido
la cabeza. Todo lo que he aprendido
sobre cómo comportarse, cómo hablar...
pero yo no soy la gente.
Allá cada uno con su vida, pero yo no
quiero gastarla.
Por todas esas personas que realmente
significan algo para ti.
Para las que están ahí cuando necesitas
alguien con quien hablar, alguien a quien
escuchar hablar o simplemente para cuando
no quieres soledad.
Para esas personas que entienden que a
veces si te apetece esa soledad.
Para esas que saben cuales son tus luces
y tus sombras.
Que quizá no conocen tu
pasado, pero que quieren compartir tu
futuro.
Que saben que no siempre se llora de
tristeza ni se rie de felicidad.
Que saben que para siempre puede ser
para siempre o nunca puede ser siempre.
Que nunca sabrán muchas cosas de ti, pero
te querrán igual.
Porque donde está tu corazón, está tu
tesoro.