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Mostrando entradas de diciembre, 2013

Música para vivir

La música parece algo extraño. A veces nos parece que es algo superfluo. Creemos que fácilmente podríamos vivir sin ella. Sin embargo, siempre nos acompaña.  Nuestra vida está repleta de pequeñas  canciones que escuchamos.  La melodía del tren, que es diferente  de la del metro o el autobús.  La de los anuncios de la tele, las canciones tradicionales,  las canciones que todo el mundo sabe y no conoce por qué,  las canciones que nos hacen reír,  las canciones que nos hacen soñar,  las canciones que nos hacen enamorarnos. La vida en sí es una melodía.  Es un conjunto de notas,  algunas más graves, otras más agudas.  A veces nos gusta como suena el conjunto  y a veces lo odiamos.  A veces creemos que necesitamos la música de fondo,  y otras una melodía solitaria es la que llena nuestros segundos. Al fin y al cabo, es cierto que podríamos vivir sin música, pero yo prefiero no hacerlo.
Mi inspiración de hoy.

Tics de Navidad

Barcelona amanecía como cualquier otro día de invierno cualquiera. El cielo se llenaba de tonos rojizos, tonos cálidos que contrastaban con las temperaturas. Los pájaros saltaban de rama a rama, despertando el día poco a poco con sus voces tan admiradas siempre excepto a esas horas intempestivas. Las calles, que siempre estaban llenas de gente, se encontraban vacías, excepto por algún trabajador que empezaba su turno. Y Àxel. Àxel, como cada día de Navidad, había madrugado mucho. Su despertador había sonado a las cinco y media de la mañana. Se había levantado con una sonrisa. Sin encender ninguna luz había atravesado su minúsculo apartamento. Había llegado al pequeño cuarto "de fotógrafo" que decía él. El día de Navidad era un día especialmente bueno para fotografiar el amor. La fotografía era su máxima pasión. Le encantaba ponerse detrás de un objetivo y capturar aquellos pequeños momentos que parecía que nadie más veía. Aquel niño que se reía sin sentido, aquella pareja…

Reflexiones improvisadas

La vida está llena de momentos maravillosos. Momentos de risa infinita, momentos de llanto indeseado, momentos de duda existencial, momentos de histeria, momentos de rabia que explota.
A veces, pensamos que los momentos buenos son sólo aquellos que nos hacen sentir bien, que nos dejan con un buen sabor de boca. Pero no tiene por qué ser así.
Hay momentos que pasan, miradas que se cruzan, y no tiene por qué ser especial.
A veces el miedo trae tranquilidad con él, a veces las estrellas saben a frío.
No tiene por qué ser todo bonito, pero eso no quiere decir que la vida deje de ser una maravilla.

Sol de madrugada

Levantando la vista he visto esas preciosas nubes que llenan el cielo que  aún no se había encontrado contigo. He visto los claros que empezaban a aparecer,  los pájaros que te esperaban y que ansiaban verte.  Ellos, que saben más, dan saltos de alegría.  Todos juntos suben y bajan para ayudarte a llegar a lo más alto. Los coches, aunque no se den cuenta, te ayudan  con sus luces blancas, imitándote.  A veces tienen también tienen luces rojas  como el telón de fondo cuando te marchas. Los suelos de cemento parecen más fríos y tristes sin ti. Los árboles mueven sus hojas y contribuyen con su música,  dulce y suave, a que te despiertes.  Sus ramas acompañan sus bailes de sombras. Y cuando apareces. Cuando tu llegas.  Todos nos emocionamos al verte. Eres tan hermoso.  Llenas todo de luz y calor.  Los colores se funden y se abrazan en lo alto. Cada mañana, cuando te vemos aparecer,  nos sentimos un poco más cerca de ser felices.  Al fin y al cabo, tú sales todos los días, y nosotros quer…