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Revolución 3 - Una caja para mimarme

Esta revolución me ha hecho pensar en una caja que, de hecho, ya tengo. Mi caja no estaba pensada para mimarme, sino para relajarme.

La idea de la caja para mimarme es guardar en ella todo tipo de cosas que te hagan sentir bien, lo que sea, cualquier cosa. Por ejemplo podrías guardar chocolate si te gusta, una determinada colonia o algo por el estilo.

En mi caja, como era para la relajación (o para la rutina de dormir) había cosas más variadas. Algunas de ellas las voy a conservar, otras no, y algunas aún me faltan.




Primero, tengo el pequeño libro del Mindfulness. En este libro se incluyen muchos consejos para conectar, para vivir cada momento plenamente. Lo uso sobretodo cuando estoy nerviosa o me siento perdida, para volver a conectar conmigo y para poder aprovechar el momento. 











Después, tengo una crema que sirve para relajarse. Es una especie de roll-on que sirve para hacer masajes en puntos que pueden ser relajantes, como en el entrecejo, en las sienes... Tiene un olor como de menta, y ayuda a favorecer el riego sanguíneo y  a relajar la cara.  



Me gusta mucho esta crema. Es de manos y cutículas (yo siempre me muerdo las cutículas, así que necesito mucho cuidar mis manos para que no se vean tan mal).

Además, la compré ahora hace un año, un día muy importante de mi vida. 







Después, hay cosas que me faltan: 



Por un lado, me faltan cosas que huelan bien. Velas aromáticas, mi Roibos Safari preferido.





Por otro lado, necesito también cosas del mar. Había pensado guardar un poco de tierra en un frasco de cristal, algunas piedras de la playa, algunas conchas que me gusten. 







También pensé en guardar algunas fotos que me gusten, amaneceres, atardeceres, fotos de naturaleza, fotos de momentos bonitos, momentos en los  que me sentí feliz. 








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Verano

En otra vida, yo fui agua.
Agua de mar, salada y fresca.
Iba y venía entre la arena de la playa.
Saludaba a los bañistas habituales en verano,
y me reía con las bañistas locas del invierno.

Me calentaba con el sol, reflejaba su luz.
Albergaba dentro de mí muchísimos animales bellos,
libres y brillantes.

Mis tonos eran siempre azules, pero no eran iguales nunca.
Ni dos días seguidos, ni siquiera dos momentos seguidos.

A veces subía la marea, otras no.

Me sentía atraída por la luna, por sus cráteres y su luz blanca.

Jugaba con la arena, la mecía entre mis manos.
Cogía las rocas más grandes y la transformaba en arena fina y blanca, o negra, o roja.
Me encantaba dejarla toda llena de mi espuma blanca y salada, como yo.

Me gustaba ayudar a curar rápido las heridas. Aunque a veces escocía.

Me enamoré del viento, y me movía siempre a su ritmo.

Creo que nunca he dejado de ser agua.

Ojalá llegue pronto el verano.


Paraules d'amor

Me gusta el amor.
Me encanta.

Últimamente estoy escuchando muchas canciones románticas y fijándome en la letra.
Y me estoy dando cuenta de que lo que nos gusta del amor es sentirlo.

Nos da igual la otra persona, o prácticamente. Las canciones de amor no tratan de la otra persona. Tratan del que ama.

"Yo te amo con la fuerza de los mares, YO..."
Ésta es la más evidente, ya que todos la cantamos hasta con el énfasis en el "yo".

Pero absolutamente todas.

"Oh, my love, my darling
I've hungered for your touch, a long lonely time".
 Aquí al menos dice "your touch".

Esta idea me gusta y me disgusta al mismo tiempo. En parte, no me gusta que seamos tan egoístas. ¿Hasta cuando nos enamoramos vamos a pensar en nosotros?

Pero, por otro lado, creo que es bonito. El hecho de que pienses en cómo tú te sientes por el amor de esa persona hace que te quieras a ti mismo, aunque sólo sea un poquito.

Mis niñas fuertes

Qué fuertes son.
Qué fuertes.

Esas personas que cada día se despiertan y abrazan a la vida con los dos brazos.
Aunque la vida se revuelva, y tiemble, e incluso quiera salir corriendo.

Ellas, que no se rinden nunca. Que los viven a tope. Todos los momentos.
Me encanta esa energía, la sensación de que ese momento es único.
Porque sólo estás ahí, y lo que pasa es único.

Mis niñas con pasión, mis niñas bonitas.
Que me sacan una sonrisa con sus halagos,

Que al ser felices conmigo, hacen que yo también sea feliz conmigo.

Que se enamoran, y se desenamoran, pero sobre todo quieren.
Quieren muchísimo.

Yo quiero aprender a querer así, quiero aprender de vosotras.

Quiero haceros fotos naturales y que estéis preciosas aunque os gusten más posando.
No podéis ser más bonitas que cuando sois vosotras mismas.

Daniela, Joss, os quiero y cada día que no os veo os echo de menos.